Al menos 40,000 ‘deliveries’ en NYC están en ‘primera línea’ de riesgo por coronavirus

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Organizaciones alertan que se debe dotar de guantes y mascarillas a esta fuerza laboral, la cual permanecerá en las calles durante la emergencia, tras ordenarse el cierre de restaurantes y bares

Cuando escuché que los restaurantes y bares iban a cerrar, pensaba que en los próximos días no podría llevar dinero a mi casa. Por suerte, sí trabajamos, incluso el doble. Anoche tuve más deliveries que nunca. Los clientes ahora no te abren la puerta, te dicen que le dejes las cajas en el piso, o se la dejes con el doorman en los edificios grandes”.

El testimonio de Ruben Salas, un repartidor de comida mexicano de 28 años, quien trabaja en una pizzería del centro de Manhattan, describe el primer día de faena de algunos de los miles de trabajadores de los 25,000 restaurantes de la Gran Manzana, en tiempos en que estos establecimientos están cerrados para el público, una de las medidas de aislamiento social, para intentar detener el avance del coronavirus.

“Honestamente, el dueño del restaurant no nos ha dotado con mascarillas. Pero uno tiene cuidado. Nos lavamos bien las manos, luego de cada envío. Tenemos guantes. Lo importante es que nosotros sí tenemos trabajo en esta crisis, lo demás lo podemos ir arreglando”, confiesa Ruben.

El inmigrante originario de Puebla tiene 3 años pedaleando las calles de la ciudad llevando pizzas, ensaladas y pasta. Destaca que la noche del lunes la propina “no estuvo nada mal”. Cuenta que el dueño del restaurant, pondrá ahora a los mesoneros a hacer reparto de pedidos, ante el aumento de la demanda.

“Me parece muy justo. Todos tenemos familia. Me parece que igual los pedidos crecerán mientras se resuelva este asunto de la epidemia”, dijo el trabajador residente de Brooklyn, quien es padre de dos niños.

Primera línea de riesgo

Los repartidores de comida, desde este lunes, pasaron a estar en la primera línea de atención a los neoyorquinos por el servicio que prestan tras el cierre de los restaurante, pero algunas organizaciones han puesto sobre la mesa, que también están en la primera línea de riesgo.

Helen Ho, confundadora del Proyecto Público de Ciclismo, un grupo que aboga por la mano de obra que hace repartos, llamó a la Ciudad a proporcionarles guantes y mascarillas.

“La gran mayoría de los deliveries son inmigrantes de bajos ingresos que no cuentan con seguro, ni licencias por enfermedad. Es momento de pensar en medidas que los protejan en esta crisis. Siempre han sido los héroes anónimos de la ciudad de Nueva York”, dijo Ho.

Además, de acuerdo con los registros, de los 40,000 repartidores aproximadamente que trabajan en los cinco condados de la Gran Manzana, hay un número no precisado que tiene entre 50 y 60 años, lo cual los hace más vulnerables a tener complicaciones en caso que se contagien con el COVID-19.

Dentro de los protocolos informativos de la página de internet del Departamento de Salud de la Ciudad (DOHMH), no existen alertas específicas dirigidas a esta masa laboral.

Por lo menos, 40,000 deliveries estarán en las calles mientras dure la emergencia.

¿Fin a la guerra a las bicicletas eléctricas?

La emergencia de salud en la ciudad de Nueva York y las medidas para evitar la propagación del virus motivó a miembros del Concejo Municipal a exhortar al alcalde Bill de Blasio para asegurarse que el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) deje de multar y perseguir a los trabajadores de deliveries que tienen como herramienta las e-bikes o bicicletas eléctricas.

Ydanis Rodríguez, presidente del Comité de Transporte del Concejo, confirmó que a través de una orden ejecutiva el mandatario local giró instrucciones para que cesaran las acciones punitivas en contra esta fuerza laboral, agobiada por multas y decomiso de sus vehículos de transporte.

Pero, lo legisladores locales no quieren que sea solo una medida temporal ante la emergencia.

“Estamos aprovechando esta circunstancia para promover en la Asamblea Estatal todos los mecanismos legales que nos permita reglamentar y legalizar el uso de las e-bikes en la ciudad. Esto será un alivio para cientos de inmigrantes que tienen en estas bicicletas sus medios de sobrevivencia”, explicó Rodríguez.

Este martes la Uniformada estaría recibiendo de parte de la Alcaldía la formalización de la medida.

Repartidores con e -bikes tendrán un alivio con la Uniformada

“Incertidumbre enferma más que el virus”

La medida de cierre de restaurantes y bares en la ciudad tiene otras repercusiones. Debido a que no en todos los comercios de comida se incluyen servicios de deliveries, eso implica que en estos casos las operaciones están canceladas hasta nuevo aviso. Y el sustento salarial y de propinas de centenares de trabajadores, en las próximas semanas, también está en entredicho.

Tal es el caso de la red de restaurantes ubicados en el Grand Central Terminal, una de las instalaciones de la ciudad y del mundo con más tránsito de pasajeros por hora.

El bartender chileno José Gallardo, de 55 años, explica que simplemente recibió un texto por parte de su jefe para decirle que el bar-restaurant en donde trabaja desde hace 10 años en la terminal de trenes, “no estará abierto por el coronavirus”.

“Si como dijo el presidente Trump ayer, esta epidemia estará controlada hasta agosto, no se qué pasará con nosotros. Creo que esta incertidumbre enferma más que el propio virus. Veremos qué pasa”, razonó el inmigrante quien este martes sumaba el segundo día sin trabajo.

Las medidas de contención de interacción social que incluye el cierre de restaurantes y bares podría “durar por meses”, indicó el alcalde De Blasio a medios locales.

Deliveries de NYC en cifras:

  • Entre 25,000 y 50,000 repartidores se estima que trabajan en los cinco condados de Nueva York.
  • 2,400 bicicletas eléctricas se han decomisado en NY desde 2014.
  • 5,244 multas se han entregado a restaurantes y negocios comerciales por no proporcionar el equipo adecuado a los repartidores en bicicleta.
  • 816 multas se han entregado en lugares que incurren nuevamente en faltas en un mismo período de tiempo.
  • $1,500, como máximo, son las multas que estarían imponiendo los policías a los repartidores de manera personal y no a negocios.
El cierre de los restaurantes podría durar meses.

 

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